jueves, 3 de agosto de 2017

La Ley ha hablado



Resultado de imagen de chica autobus valdemoro


Prisión de seis meses a un año para las víctimas que difundan vídeos o imágenes de acoso.

-By Laura Ramón Andréu
03 Agosto 2017

La noticia del acoso que ha sufrido una joven en un autobús de Valdemoro se ha extendido como la pólvora por toda España. Esta rápida difusión se ha llevado a cabo a partir de que la muchacha publicase vía Twitter, una de las principales redes sociales de la actualidad, un vídeo e imágenes en las que se muestra como el hombre que se encontraba frente a ella en el bus estaba masturbándose mientras la contemplaba.

Sin duda la chica ha sido aclamada por su valía al denunciar lo que ocurría, puesto que en otras muchas ocasiones la reacción de la acosada suele ser quedarse paralizada y sin prueba alguna. Obviamente como este caso hay muchos más que intentamos que no pasen desapercibidos. Uno de ellos es el caso de Natalia, amante de las playas nudistas y que hace unas semanas sufrió un mal momento cuando un hombre que paseaba vestido por aquel lugar empezó a masturbarse delante suya mientras le insinuaba y decía groserías, al final Natalia no pudo disfrutar de su día de vacaciones y tuvo que volver a su casa sintiéndose sucia y utilizada. Otro caso puede ser el de una de las chicas a las que sigo en twitter y cuyo nombre no recuerdo. Esta vez la adolescente se encontraba también en un transporte público, el tren. Su acompañante utilizaba su "continua torpeza" para que se le cayeran los auriculares y así al recogerlos del suelo acariciar las piernas de la muchacha, quien también tuvo la osadía de grabar un vídeo en forma de denuncia y ayuda.

Como hemos podido contemplar, el vídeo de Valdemoro no se trata de un caso aislado, sino de una realidad escalofriante. Ahora bien, según el artículo 186 del Código Penal se contempla prisión entre seis meses a un año y multas de doce a catorce meses para aquellos que difundan estas prácticas exhibicionistas en redes sociales a las que menores o discapacitados puedan acceder.

Ese es el motivo por el cual dichos vídeos no deben ser publicados, porque se trata de exhibicionismo y por tanto está catalogado como un trastorno sexual dentro de la parafilia (impulso sexual, fantasía o comportamientos que implican actividades u objetos poco habituales en las que el individuo necesita sentirse superior que la víctima). Según varios psicólogos los exhibicionistas únicamente pueden llegar a la excitación y al orgasmo mediante el exhibicionismo. También se plantea el dilema de que en la mayoría de casos este trastorno se produzca de hombres hacia mujeres. La respuesta es sencilla, a parte de la timidez o complicaciones que llevan  a cabo los exhibicionistas a la hora de relacionarse con mujeres, el machismo sigue siendo el factor principal de esta ecuación. Esto se debe a la cantidad de vídeos de carácter sexual y pornografía en los que aparece el hombre masturbándose a costa de mujeres que desconocen lo que ocurre, o como en la mayoría de ocasiones la forma en la que se trata a la mujer como un sucio mecanismo de conseguir placer.
 
Aún así el exhibicionismo sigue siendo para la justicia una "perversión menor" en la cual el expositor acaba en ocasiones sin cargos, o con un arresto domiciliario y una modesta multa, como ocurrió con el caso del exhibicionista que hallaron en la puerta de un colegio y que tenía una larga historia de exhibicionismos que no habían sido castigados por la ley.

Pero entonces ¿qué debemos hacer si nos ocurre algún tipo de acoso como los nombrados anteriormente? Claramente no entrar en pánico e intentar reaccionar con sabiduría. Viviendo en los tiempos que corren seguro que tenemos algún dispositivo móvil con cámara cerca. Si nos vemos capaces podemos hacer vídeos o fotos para después presentar las evidencias ante la policía y que ellos puedan hacer su trabajo, pero recuerda, que no te pueda tu impulsividad de compartir esas pruebas con el mundo porque si lo haces tal vez te esperen seis meses detrás de unas rejas.

 

 

miércoles, 7 de junio de 2017

Alas de Mariposa

-Laura Ramón Andréu
07 Junio 2017

Una adolescente, un deporte, una meta clara y... ¿un romance de por medio?

Tal vez la mayoría de vosotros no habréis escuchado nunca hablar del libro que hay detrás de esta portada, por eso hoy, después de leer mi post podréis elegir si darle o no una oportunidad a esta novela.
 
En "Alas de mariposa" su autora, Begoña Hernández, plasma la historia de Lili, una joven gimnasta alicantina de diecisiete años cuyo sueño es proclamarse Campeona de España de Gimnasia Rítmica. Los ensayos que Lili y el resto de sus compañeras realizan a diario son bastante duros, pero estos comienzan a convertirse en algo sumamente interesante cuando el equipo masculino de baloncesto Lucentum empieza a impartir allí sus entrenamientos.
 
A partir de este momento se observan los típicos detalles del amor en plena adolescencia entre los jugadores de básquet y las gimnastas. Aunque se nombra a muchos personajes a lo largo de toda la trama, la atención se centra en mayor parte en Lili y Jota, ya que la historia está narrada desde el punto de vista de cada uno, alternando capítulos.
 
Begoña ha remarcado mucho en cada instante del libro diferentes valores como el amor, la amistad, la familia y la persecución de tus sueños, etc. Francamente están presentes en cada página y por ello se te hace imposible perder el fundamento del relato.
 
He de decir que pese a que el comienzo de esta lectura no atraiga de lleno al lector y desde un primer momento te hagas una fácil idea de que ocurrirá y cómo será el final, hay varios giros y acontecimientos inesperados que logran hacer imaginar a la persona que se encuentra al otro lado de las páginas nuevos escenarios, ideas y preguntas.
 
Es cierto que me han desagradado algunos matices, que a mi parecer resultaban innecesarios para la obra o incluso algo surrealistas. También hay que añadir que hay ciertas partes dónde las conversaciones de los personajes o el transcurso de acontecimientos no cuadra correctamente con el espacio-tiempo, lo que consigue despistar y confundir al lector.
 
Aún así, pienso que es una lectura idónea para cualquier amante de los romances y/o adolescente enamorado.
 
Por último me gustaría agradecer a Ediciones Dokusou por ponerse en contacto conmigo y darme esta oportunidad de reseñar uno de los libros de su editorial.



domingo, 7 de mayo de 2017

Reina de diosas

-by Laura Ramón Andréu
07 Mayo 2017
Hoy, mi mente se ha quedado en blanco y mis manos no han tenido la agilidad de siempre para plasmar las palabras en este artículo. He pasado horas escribiendo y borrando lo escrito. Y se hace díficil el querer explicar, o al menos intentar hacerlo, el inmenso amor que soy capaz de sentir por ti.

Tú, reina de todas las diosas y musa por excelencia.

Envidia de todo un firmamento por desprender más luz con tu sonrisa que millones de estrellas en la noche más oscura.

Voz angelical que emite las canciones más bellas del mundo cuando crees pensar que nadie está allí para escucharte.

Manos sanadoras, capaces de curar heridas jamás conocidas, hasta aquellas que abren su brecha en ese lugar oculto dónde todo duele más.

Oídos, que han escuchado largas risas pero también los más tristes sollozos.

Mirada que relaja, tranquiliza y amortigua cada golpe.

A ti, que eres la responsable de hacerme sentir en paz, porque tus brazos son el lugar más seguro al que acudir en aquellos momentos en los que mi mente ya tropieza.
A ti, mi madre, mi amiga, confidente y defensora, la que me apoya y aconseja.
A ti, que con una mirada ya me entiendes y no necesitas más palabras que salgan de mi boca disparadas.

A ti, Mari Carmen, Mamá, Mica.

A ti, porque un "te quiero" se me queda corto.

lunes, 10 de abril de 2017

Por trece razones



La serie que es sensación en todo el mundo, de la que has oído hablar y de la que probablemente terminarás siendo fan.

-Laura Ramón Andréu
10 Abril 2017

Seguramente habréis escuchado ya varios comentarios acerca de esta serie que está siendo tendencia, que empezó a emitirse en la plataforma Netflix el 31 de Marzo y que cuenta ya con millones de seguidores.

Por trece razones o Thirteen Reasons Why (título original) es la nueva propuesta que nos ofrece Netflix y la artista Selena Gómez como productora de la serie basada en la novela escrita por el autor Jay Asher.

Esta fantástica adaptación nos cuenta la historia de Hannah Baker, interpretada por Katherine Langford, quien antes de suicidarse grabó trece cintas, cada una de ellas dirigida a uno de los causantes de su muerte, para que así se pudiera descubrir el porqué de su suicidio.
La serie es liderada por el actor Dylan Minnette que da vida al personaje de Clay Jensen, un adolescente que podría ser calificado como nerd y que se encuentra ante una situación desastrosa, ante la cual su único propósito es descubrir la verdad sobre lo que le llevó al suicidio a su compañera de clase.

Aunque al principio la serie no me llamase demasiado la atención, debido a que había escuchado diversas críticas acerca de un parecido bastante razonable con la serie Pretty Little Liars y por el hecho de que cada capítulo tiene una duración media de 55 minutos, la efusividad con la que mis conocidos hablaban de ella me hizo meterme de lleno en este pequeño mundillo que ya me tiene completamente enganchada.

Tal vez este éxito, sobretodo entre adolescentes, se debe en parte al excelente guion y ambientación, pero lo que verdaderamente te atrae es el elenco de esta increíble producción, ya que consigue introducirte al instante en la serie, como si tú también estuvieras dentro de esta historia que recoge la intriga, el amor, la amistad...

Francamente, creo que es una muy buena opción a elegir y aunque ahora mismo solo cuenta con una temporada, espero que podamos llegar a disfrutar de muchos más episodios y así que seamos capaces de disfrutar de la evolución de los personajes en esta trama.

domingo, 5 de marzo de 2017

¡Basta ya!


Tres meses desde que se inició el año 2017. Nueve semanas que se han llevado consigo las vidas inocentes de veinte mujeres a manos del machismo y el maltrato.

- Laura Ramón Andréu
05 Marzo 2017

Cada día una nueva noticia, una nueva víctima y un nuevo agresor, historias diferentes pero con el mismo fin. En todas partes del mundo estos sucesos son una triste realidad que, a pesar del paso de los años, no cambia el resultado. Este pasado 2016 solo en España se hallaron 53 mujeres asesinadas a manos de sus maridos, novios, etc.

Durante toda nuestra historia estos actos han tenido lugar, pero nunca consiguen cesar. Hablamos diariamente de evolución, igualdad, derechos que continúan sin dar pie a un descanso para cada mujer. Es entonces donde surge el tema a debatir: ¿Qué hay que hacer para conseguir un cambio? ¿Es culpa de la educación en el hogar? ¿Es el Estado el que no se implica?

Como joven y ciudadana de este país estas elevadas cifras me preocupan igual que a cualquiera con dos dedos de frente. Desde hace unos años las mujeres luchamos más por la igualdad de género, por decir "adiós" a lo que nos ahoga y oprime. El problema, si me permiten decirlo, es la ignorancia y la dejadez. Siempre que saco a relucir el tema del feminismo (equidad entre mujeres y hombres) aparece el típico comentario de algún lumbreras, véase: "feminazis" "tampoco es para tanto" o el mejor por excelencia "es que vosotras también lo buscáis vistiendo así". Frases que son pronunciadas sin importancia pero que demuestran una pequeña parte de a lo que nos vemos sometidas. Pero no, no me malentendáis queridos lectores, el machismo no empieza ahí. Todo tiene su principio en el momento en el que a los niños/as no se les educa igual en casa. La madre limpia, cocina y hace la compra semanal (todo esto a parte de su trabajo laboral) mientras su respectivo marido al llegar de su día en la oficina únicamente se sienta en el sofá. De aquí crecen chicos fuertes creyéndose superiores y chicas débiles que se sienten inferiores.

Pero esto continúa. Continúa cuando vuelvo a mi casa por las noches sola y mis ojos hacen el esfuerzo de mil, mis piernas están preparadas por si en cualquier instante tengo que acelerar y mi mano derecha sujeta con fuerza las llaves mientras que la izquierda sostiene el móvil en la mano haciendo ver que estoy hablando con alguien cada vez que paso por delante de un grupo de hombres que me dicen e insinúan cosas y se atreven a darme su más profunda opinión sobre mi cuerpo y lo que podrían hacer con él.

Así que sí. Sí que es para tanto y no, esas mujeres asesinadas no están así por ir vestidas como les da la real gana. Lo que ocurre es que solo reaccionamos cuando tiene lugar algo grave como una muerte, pero no hacemos ver y no damos la suficiente importancia ni en las escuelas, ni en el domicilio a aquello que pasa a cada segundo. El problema es sencillamente que vemos los micromachismos como algo con lo que hay que lidiar y que es natural. Pero abramos los ojos por un instante, para poder terminar con estas noticias en los telediarios que nos llenan los ojos de lágrimas primero hay que hacer frente a la desigualdad de sueldos entre hombres y mujeres, se deben educar tanto a niños como a niñas por igual, hay que hacer entender que la forma de vestir de una chica no te da más derecho a tocarla, y que cuando decimos que no es un no.

Hasta que todo esto se cumpla, todavía queda trabajo por parte de todos. Cada uno de nosotros tenemos que luchar juntos, porque no es solo una cosa de nosotras, el día de mañana podría ser tu amiga, hermana o hija.

El futuro es feminista, el futuro es igualdad.

domingo, 12 de febrero de 2017

Temeroso amor

-Laura Ramón Andréu
12 Febrero 2017

Mis pisadas aceleran, no corro, pero siento mi corazón suplicando poder salir de mi pecho y no querer volver nunca más a ese refugio negro que hay dentro de mi, a esa cueva oscura en la que solo ha habitado ese órgano que me hace seguir con vida.
Entro con rapidez y corro el pestillo después de haber dado un sonoro portazo que debe haberse oído en toda la estancia. Durante unos segundos me quedo sujetando el pomo de la puerta y posando mi frente en el marco de esta. Y en ese instante es cuando toda la rabia que se depositaba en mi interior decide al fin salir a la luz y estallar por si sola a la vez que las lágrimas recorren mi rostro y lo tiñen de caminos ennegrecidos.
Me doy la vuelta contemplo una imagen en el espejo que se encuentra frente a mí. Pero no, no es un simple reflejo de mi cuerpo el que soy capaz de observar. Esa no soy yo, no puedo ser yo. Vuelvo a alzar mi vista hacia delante y observo a una chica rota que nunca antes había conocido. Una parte de mí que no creía posible y que se ha estado ocultando todo este tiempo, hasta ahora.
Doy un paso atrás, tratando de alejarme de aquella horrorosa figura, ese doble que me susurra con energía que me acerque a él. Pero me tropiezo y caigo al suelo debido a los tacones que visten mis pies y que combinan perfectamente con el vestido roto y rajado que cubre mi cuerpo, pero que ahora deja a la vista parte de mi cintura que antes no era visible.
Mi piel se eriza cuando mis manos y mis piernas desnudas rozan el suelo tan frío como el hielo.
No soy fuerte ni nunca lo he sido, y el pánico consigue lo que ansiaba desde el principio y se hospeda en mí. Grito. Una llamada de auxilio a quien sea capaz de escucharme y correr en mi ayuda. Correr para salvarme de lo que mi yo inocente había creído ver e imaginar y que ha resultado ser un completo engaño, una mala jugada de mi imaginación.
El silencio que me acompañaba es ahora violado por unos pasos lentos pero tan duros que los hace completamente reconocibles.
Su mano roza la puerta y comienza a atacarla sin piedad con sus puños. La madera de aquello que me separaba de él cae ante su fuerza.
Cierro los ojos y decido no abrirlos nunca más, no quiero que su rostro sea lo último que mis ojos puedan captar antes que él decida terminar con lo que ha empezado.
Sus dedos acarician mi barbilla, no sé como ha conseguido entrar, pero el porqué ya no importa.
Lo último que logro percibir es el sonido de su voz.

<< Te quiero >>.

domingo, 22 de enero de 2017

Women's March

Millones de personas de diferentes nacionalidades, religiones, culturas y géneros se lanzaron a las calles de Estados Unidos logrando la protesta más numerosa de la historia del país.

- By Laura Ramón Andréu
22 Enero 2017

El pasado veintiuno de enero de este nuevo año, las voces de tres millones de estadounidenses se alzaban para poder ser escuchadas. ¿El motivo? Igualdad, respeto, y un clarísimo no a la discriminación negativa.

Fue en 1913 cuando un grupo bastante reducido de mujeres decidieron protestar por sus derechos en las mismas calles que han sido ocupadas 104 años después por el mismo motivo tras el primer día con el nuevo presidente durmiendo en la Casa Blanca. Sin embargo varias ciudades alrededor del mundo también quisieron formar parte de este movimiento: Dublín, Londres, Frankfurt, Berlín, Sídney, Buenos Aires, Madrid, etc.
Diversos carteles fueron levantados, pero aunque en todos no se veían escritas las mismas palabras, el mensaje fue unánime: No a Trump.

Multitud de famosos han sido los que apoyaron esta causa y salieron a luchar, a despertar conciencias.
Algunos de ellos conocidos internacionalmente como Emma Watson (Embajadora de la Buena Voluntad de la ONU Mujeres) o Miley Cyrus (creadora de la Happy Hippie Fundation) entre otros.
Las redes sociales se inundaban de fotos de apoyo a dicha protesta. Llegando a ser #WomensMarch Trending Topic a nivel mundial.

Esta marcha no ha sido únicamente una defensa hacia los derechos de la mujer, sino que también ha sido una respuesta de los inmigrantes, sobretodo mexicanos y árabes, y de la comunidad LGBT a los pensamientos machistas, xenófobos, homófobos y racistas de Donald Trump.

Y sí, este ha sido un movimiento necesario que nos ha unido a todos por diferentes que seamos, pero tristemente, la realidad es que a día de hoy tengamos que seguir saliendo a las calles para demandar nuestros derechos.

<<Presidente Trump,
has cometido un gran error.
Tratando de separarnos por raza, religión, género y nacionalidad,
usted realmente nos ha unido>>.
-Bernie Sanders by Twitter.


domingo, 15 de enero de 2017

¿Sabes elegir?

Cientos de programas que realzan la idiotez se cuelan en nuestros televisores y hacen de la juventud de hoy en día un ser humano que no conoce más allá de lo que sus ojos le permiten observar.

-by Laura Ramón Andréu
15 Enero 2017

La realidad que se impone en la actualidad nos hace darnos de bruces con ella. Es ya un triste hecho el tono despectivo con el que se les califica a los adolescentes y generaciones actuales. Ignorancia e incultura son dos de los vocablos más utilizados para referirse a ellos, a los que algún día no dentro de mucho, sean los que lleven a sus hombros nuestro mundo.

Miedo, temor es lo que mi cuerpo siente al pensar en ese próximo futuro que a tanta velocidad acecha sobre nosotros. Tal vez penséis que soy una exagerada sin remedio ni tratamiento, pero no opinaréis igual al terminar de leer este artículo que os aporto.

Nos encontramos ante una sociedad que ha perdido cualquier interés profundo en el saber de su historia. Una sociedad a la que solo le preocupan esos famosos programas de televisión que acompañan a las familias cada noche alrededor de la mesa. Programas, reality shows, cuyo único propósito es entretener y atontar, sin fin educativo ni cultural.

Historiadores, iconos históricos, escritores famosos, todos ellos son reemplazados a los ojos de los quinceañeros por los protagonistas de dichos programas televisivos cuya única finalidad es alelar. Quizá sea eso. Alguien dijo una vez que la mejor espada de un hombre es la educación que este recibe. Esa es la mejor arma que cualquier persona tendrá nunca. Pero si continuamos por este sendero repleto de baches, no podremos ni formar un ejército decente, pues no tendremos ese escudo tan necesario.

Un factor determinante que ha influido en gran medida a este fenómeno es la rebelión de la era digital. Pasamos los días y las horas contemplando una pantalla que creemos que nos abre mil mundos, pero en verdad lo que hace es cerrarlos.
La juventud de ahora no conoce el aburrimiento en sí, como le comentaba esta tarde a uno de mis allegados. Los adolescentes no saben lo que significa aburrirse, ni dejar volar la imaginación a lugares a los que nunca podrán llegar ni utilizando el Google Maps.

Y eso es lo que necesita esta etapa de la historia en la que vivimos hoy día. Más jóvenes con el don y la voluntad de dejar a un lado ese teléfono móvil que nos absorbe a cada segundo y a la televisión basura que se vale únicamente de los telespectadores de estos. Que aparten eso por un momento y den cabila a sus sueños y su historia, al saber más que lo que la sociedad quiere que sepan.


<< Un lector vive mil vidas antes de morir,
el que no lee,
solo vive una >>
 
-Jojen Reed


domingo, 8 de enero de 2017

En el puente a la medianoche

Debido a la petición de varios de mis seguidores he decidido publicar un microrrelato que realicé hace un tiempo y fue la historia corta ganadora del concurso <<Buscando a un Nobel>> de la Librería Nobel de Orihuela, Alicante.

Todos los derechos de esta historia están reservados.

-By Laura Ramón Andréu
08 Enero 2017

En el puente a la medianoche.

     Nunca me había parado a contemplar la ciudad de manera tan intensa y menos desde aquella perspectiva. Bien porque siempre me han dado miedo las alturas o bien porque en mi cabeza no cabía la posibilidad de tener que irme, dejándolo todo y queriendo recordar cada detalle de donde he pasado mis dieciséis años de vida. Pero las cosas habían sucedido así tal vez porque el destino lo quería y yo no soy nadie para contradecirlo.

     La mayor parte de la localidad, por no decir toda ella, conocía el hecho de mi partida. Yo se lo había notificado a a mis vecinos y amigos, mientras que mis padres lo mencionaban a mis profesores y al resto de la familia. La única persona que lo ignoraba era Guillermo. Desde que me enteré, hacía ya dos meses, de que teníamos que marchar pensé en millones de formas de contárselo y lo intenté otras mil, pero me era imposible. Ese día era el momento de decírselo, ya que en diez horas estaría en un avión en el que diría adiós a mi país, y por tanto no volvería a verle.

     Cuando le propuse de quedar en el puente de la ciudad un domingo a las doce de la noche su mirada reflejó un asombro bastante notable. Su reacción era normal puesto que ese día de la semana nunca salgo de casa y que mi hora límite de llegada era una hora menos de la acordada. Por lo que imaginé que le resultaría extraño. Todavía no sé si había hecho lo correcto, pero ya era demasiado tarde para arrepentirse.

     Llevaba fingiendo que dormitaba alrededor de una hora, esperando a que todos se fuesen ya a sus respectivas habitaciones. Y a menos cuarto de la medianoche, cuando ya solo se oía algún que otro ronquido de mi padre, me levanté con sumo cuidado. La idea de meterse en la cama con la ropa puesta me estaba resultando eficaz. Salí de mi habitación y me desplacé por el pasillo como si de un ladrón profesional se tratara. En el recibidor cogí mis llaves y cerré la puerta con sigilo, pero a la vez con una tensión en el pecho por si se me escapaba y daba un portazo. Di gracias de que no fuera así.

     Las calles a esa hora no son muy apetecibles que digamos. El silencio de la noche se metía en mis entrañas de manera desafiante. Los perros de los alrededores lanzaban aullidos largos y llenos de soledad al cielo tintado de aquel negro azabache. Los parques desiertos, esperaban a que la luz del alba les iluminara para poder disfrutar de nuevo de las risas de los más jóvenes.

     Mi paso era rápido pero dudoso. No deseaba toparme con nadie que me ocasionara problemas. Al cabo de diez minutos de miedo y adrenalina entrelazados, pude llegar al viaducto sin problema alguno. Él todavía no estaba allí. Lo cual podía ser mejor o peor. No sabía que hacer así que decidí quedarme ahí, quieta, observando la ciudad. Era increíblemente preciosa, desde cualquier ángulo. Lo malo es que hubiera tardado toda mi vida en darme cuenta.

     Unos pasos se oyeron detrás mía. El terror se introdujo en mi cuerpo y me paralizó. Pero me giré como si eso no me estuviera ocurriendo. Lo primero que percibí fueron sus cabellos rubios que hacían resaltar sus ojos verdes y su tez pálida.

     —Guillermo— dije en un suspiro de alivio que se iba acercando al nerviosismo.

     —Beatríz.

     Me miró. Seguramente estaría intentando encontrar una respuesta a lo que estaba pasando en ese momento. Y así hizo notar su duda:

     —Bea, ¿qué ocurre?

     —Yo... —tragué saliva—Guille, ¿te acuerdas de este lugar?

     Al  principio me contempló extrañado y sin comprender. Tras unos instantes de inseguridad, asintió.

     —Este es el lugar donde nos conocimos hace cinco años—sonrió— pero ¿por qué estamos hoy aquí?

     Era el momento. Tenía que hablarle sobre lo que había estado ocultando durante ocho semanas.

     —Como tú has dicho, este es el lugar donde nos dijimos nuestro primer <<hola>>. Por eso he pensado que era el sitio adecuado para nuestro último y más doloroso adiós.

     Se quedó tan blanco como el papel y sin mover ni un solo músculo. Me acerqué a él en un único paso. Su mirada se dirigía al suelo, pero él no observaba ninguna cosa en concreto.

     Levantó la vista y su cara pedía a gritos una explicación. No paraba de negar con la cabeza, no comprendía nada.

     —Nos vamos a Inglaterra.—me miró confuso—Mi padre ha encontrado un buen trabajo allí y mi madre ha pensado que sería una buena oportunidad para mí estar en ese país.

     —¿Pero cuánto tiempo estarás fuera? ¿Y cuándo os marcháis?—su voz sonaba dolida y destrozada.

     —El contrato es de dos años. Creo que solo vendremos en fiestas y demás.—hice una pausa y tomé aire—Nos vamos hoy a las siete.

     —¿Hoy?

     No respondí. Una lágrima se deslizó por su rostro pero enseguida se la restregó para que no viera su debilidad. Sus ojos se clavaron en mí. Puso una mano en mi cintura y la otra se acercó a mi mejilla y me acarició. Nunca antes habíamos estado tan cerca el uno del otro, a tan corta distancia. Solo unos centímetros nos separaban. Me gustaba esa sensación.

     —Bea—le temblaba la voz—eres mi mejor amiga desde hace ya cinco años. Al principio eras solo eso para mí, pero ahora eres más, mucho más. Te quiero y...—su voz se cortó de pronto—...Y estoy enamorado de ti Beatríz.

     Y me besó. No hay suficientes palabras en el diccionario para poder describir toda la felicidad que habitaba en mí en ese mágico momento. Y entonces me di cuenta de que yo sentía lo mismo por él. Pero ya no servía de nada.

     —Y yo a ti— él me miró con un hilo de esperanza, pero no duró mucho tiempo—te echaré de menos Guillermo.

     Le di un beso en la mejilla y lo agarré fuerte de la mano para después soltarla despacio. Antes de irme observé otra vez esos ojos color menta que siempre me habían hecho estremecer.

     El trayecto hasta casa lo pasé llorando hasta que no me quedaron más lágrimas. No sabía porque estaba así, quería sollozar, lo necesitaba. Tenía que eliminar toda la rabia que se encontraba en mí en ese momento. Cuando llegué a casa cerré la boca automáticamente para que nadie se percatara de mi llanto. Me metí en la cama con cuidado y me mordí el labio para evitar emitir ningún ruido. No recuerdo cuándo, ni cuánto tiempo tardé, pero me quedé dormida.

     El escandaloso sonido de la alarma me despertó. Eran las seis de la mañana. Apagué el despertador y apoyé mi cara sobre la almohada. Seguía húmeda por toda la noche llena de esas saladas gotas de agua que nacían en mis ojos color café. Me levanté de la cama y me vestí. No tenía ganas de ir muy arreglada, por lo que me puse lo primero que vi en el armario.

     El desayuno de toda la familia se encontraba en el comedor. Era la última vez que comeríamos allí. En aquella casa en la que me he criado y he permanecido toda mi vida. Todos nos mantuvimos en silencio. Debíamos aprovechar cada detalle, cada sonido por pequeño que fuese.

     Después de un largo trayecto en taxi llegamos al aeropuerto, tarde.

     No sé por qué lo hice y todavía sigo sin saberlo, pero antes de subir al avión miré a mi alrededor. No recuerdo si fueron unos segundo o estuve varios minutos. Y, sin quererlo, se me escapó una lágrima. Él no estaba allí. De todos modos ¿por qué iba a estarlo? Esas cosas únicamente ocurren en las películas y la vida nunca transcurre de ese modo.